La persistencia de Violeta: !nuevo llamado!



Interrumpimos esta semana para invitar a nuevos estudiantes, profesionales, activistas, escritores, desempleados, empleados obedientes, o simplemente habitantes del mundo A ESCRIBIR en el Blog de Violeta.

Violeta y el equipo de mujeres que impulsamos el blog queremos acabar con la indiferencia, romper con silencios que nos hacen cómplices de la violencia. Por eso, en primer lugar quiero instar a las personas que trabajan con derechos humanos a convertirse en activistas y participar con su propia voz, romper el trabajo cotidiano, de la labor de cada día, de la carta, del trámite, del caso, de leer el periódico y tan sólo indignarnos …y ESCRIBIR.

Recibimos escritos relacionados con el cortometraje o con temas afines como violencia sexual, justicia transicional y en general derechos humanos de las mujeres.

Viviana B. Monsalve & Paola Esteban son las editoras del Blog de Violeta. Viviana hace la labor política de invitar a sus amigas y amigos a escribir, les da ideas, motiva, da observaciones de fondo sobre el escrito. Claro, con el tiempo, para aquellos que se comprometieron pero no cumplieron, les escribe, y les recuerda (bueno, a veces los presiona). Mientras Paola se encarga del detalle, de los adjetivos, de la tilde, de la puntuación, de la coherencia del escrito. El resultado se ve todos los martes en el blog y por facebook.

¡Animo a escribir! Deberías ser la siguiente voz.

Tenemos persistencia y sobre todo lo que queremos es construir memoria, desde nuestras miradas y desde varias miradas. Decidimos releer algunos apartados de los escritos que hemos recibido como parte de un homenaje a quienes nos han ayudado a construir memoria y romper la indiferencia.

• Aún no tenemos en Colombia un museo de la memoria, pero sí tenemos arte de la memoria. Violeta es un cortometraje lleno de color y oscuridad, de miedo y esperanza, de pasado y de presente. Tomarse siete minutos para verlo, basta para inquietarnos sobre quiénes somos y qué hemos hecho. Esta historia, bellamente contada, nos recuerda nuestro triste pasado y renueva nuestra empatía por las víctimas. Mauricio Albarracín – Bogotá.

• El lenguaje del cortometraje animado de Violeta, en este contexto, salió al encuentro de nuestra atrofiada sensibilidad, para sacarnos tanto del pasivo lugar al que nos han entrenado las imágenes fotográficas, como de otro extremo, el del estremecedor pero paralizante lugar que también puede llegar a ser el cara a cara con las víctimas. Alexandra Kram – Bogotá.

• Violeta no nos permite olvidar, hace que Las Amarillas ya no sean ajenas, dejen de ser desconocidas. Las graba a fuego en nuestra memoria y en nuestra lucha por esta. Nos hace ser agentes activos de la búsqueda de la justicia. Nos involucra directamente en la devolución de los colores a esta ya no invisible realidad sin sombra. Denisse Legrand

• Con Violeta se trata de no pasar la página, es una invitación a prestar más atención de lo que ocurre con la realidad de miles de colombianas y colombianos que han vivido en carne propia la guerra, es una interpelación a la indiferencia y al miedo. Y finalmente es una inyección a la memoria y a la importancia de escuchar y de dar voz a las mujeres, puesto que si Violeta no hubiera persistido en la búsqueda de sus hijas, este instante no hubiera existido. Laura Badillo

•Violeta le lleva una ventaja enorme a los lectores de informes y sentencias que generalmente no salen del reducido público legalista involucrado en el tema. Si en todos ellos Violeta pudiera dejar esa semillita de indignación e injusticia que produce su historia, entonces imagínese hasta donde podría llegar para generar consciencia sobre la injusticia e invisibilidad que viven las mujeres colombianas en medio de la guerra. Diana Guarnizo Peralta

•(…) Y me identifiqué con los pobladores indiferentes. Y me pareció conocer a los repartidores de justicia. Y de repente vi en tantos personajes públicos a ‘Gris’: hinchado, lento, hipócrita, sigiloso… Y entendí, antes de que terminara el corto, que el cristal ya no me estaba protegiendo. Que en Violeta se funden todas las caras que fugazmente veía en los noticieros, esas mismas caras que también me topo en las calles. También entendí que la manta que ella teje, que es la memoria de sus hijas y de su tragedia, también es la memoria de la tragedia de Colombia. Y que la mayoría vemos a través de un cristal. ¿Quién quiere dejar de dormir, cuando puede hacerse el de las gafas (gafa=cristal: quien inventó ese dicho, ¿compartiría mi teoría?)? Catalina Uprimny Salazar.

Escríbenos al correo: cedhul@gmail.com o por el facebook de CEDHUL.
Ayúdanos a difundir el Blog con tus contactos.

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